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jueves, 18 de marzo de 2010

Por fín ha llegado la primavera

Por fín ha llegado la primavera y con ella el paisaje se pinta de verdes campos con hermosas flores de todos los colores. Un sol dorado, hasta ahora ausente por las frecuentes lluvias de invierno, se torna presente y nos regala esas tardes de paseo por la playa, esas terrazas repletas de tertulias apasionantes o tan siquiera amigables, esos días en los que amanece temprano y el cántico del gorrión nos avisa que el atardecer se demora, ese olor a incienso que anuncia el paso solemne de la Semana Santa y en definitiva, esa vida que surge que se abre pase y se debate con fuerza y confirma su existencia.



Por tanto, por fín ha llegado la Primavera, damos paso a los cánticos, a la poesía fruto del artísta que todos llevamos en nuestro interior y que despierta después de un aletargado invierno.








Primavera

Mi prima Vera venía
por marzo, en la Primavera.

Mi jardín la recibía

al tiempo que le decía:

_ Bienvenida mi prima Vera.

Mi prima Vera tenía

muy negra la cabellera

y la mirada fulgía

como una hoguera.

Ayer mi ensueño decía

_Vuelve, vuelve, Primavera.

Mas nadie me respondía.

Ahora gritaré al Verano

¿no tienes calor hermano?

Al Otoño le diré:

¿Qué por fin es lo de usted?

Y al Invierno oscuro y frio

¡Diciembre no es un mes mío!

Oh,ven prontro Primavera:

mi prima Vera te espera.

Nicolás Guillén





viernes, 12 de marzo de 2010

Adios a Miguel Delibes

Miguel Delibes escribió su propio epitafio en 2007

“aunque viví hasta el año dos mil…, el escritor Miguel Delibes murió en Madrid el 21 de mayo del 1998, en la mesa de operaciones de la clínica de la Luz. Esto es, los últimos años literarios no le sirvieron de nada”

La memoria lectora de la escuela a la que pertenezco tiene forma de bolsillo, es decir, de ediciones de bolsillo entre las que se encuentra la obra de “El Camino” que a la edad de mis quince o quizás fueran dieciséis años, a duras penas tenía que leer para realizar un pequeño trabajito para mi profesor de literatura “Pacheco”.
Hoy después de tanto tiempo, vuelve a mi mente la portada de ese libro de la editorial Destino. De la obra recuerdo poco, la historia de un joven niño de once años con un mote muy particular Daniel “El Mochuelo” y sus buenos amigos Roque “El Moñigo” y Germán “El Tiñoso”.
A pesar de todo ello, me enorgullezco de pertenecer a toda esa joven generación, que tubo la oportunidad de conocer y vivir en una época en la que todavía existían esos escritores de siempre de toda una vida entregada a la creación, que hacen suyo el arte de escribir, como es y será por siempre Miguel Delibes.